El 28 de noviembre de 2016, cuando viajaba para disputar la final de la Copa Sudamericana el vuelo que les transportaba desde Santa Cruz (Bolivia) hasta Colombia se quedó sin combustible (según posteriores investigaciones) y se estrelló a pocos kilómetros del destino. Fallecieron 71 de los 77 ocupantes, entre ellos 22 futbolistas, el presidente, el entrenador y casi todo el cuerpo técnico. De los 25 jugadores convocados, solo sobrevivieron tres: Jakson Follmann, Alan Ruschel y Neto (todos ellos recuperándose de las graves lesiones provocadas por el accidente).
El suceso causó gran conmoción en Brasil y muestras de solidaridad en el fútbol mundial. El 5 de diciembre la Confederación Sudamericana de Fútbol, a propuesta del Atlético Nacional, proclamó al Chapecoense campeón de la Copa Sudamericana 2016 sin tener que jugar la final. La concesión implica también el premio económico (2 millones de dólares), el derecho a jugar la Recopa Sudamericana y la plaza para la Copa Libertadores 2017. Además, varios clubes de la Serie A brasileña han propuesto cederles futbolistas gratis y que el equipo no descienda en los próximos tres años para ayudar en su reconstrucción.
La historia del Chapecoense es la de la superación. De hecho, debido a problemas económicos estuvo a punto de desaparecer. Hace tres años, cuando el delantero Bruno Rangel llegó a las filas del equipo brasileño, este no tenía campo de entrenamiento ni gimnasio. “El bus era muy viejito y ahora es bueno. Muchos jugadores no tenían los medios para ir a entrenar en coche. Iban en autobús a los entrenamientos. Ahora somos más respetados y conocidos”, aseguró Rangel en una entrevista
Pero desgraciadamente este no es el único accidente aéreo en el mundo del deporte. Uno de los más recientes (2011) es el sufrido por el equipo de hockey sobre hielo Lokomotiv, donde murieron la totalidad de los jugadores, o el del equipo de fútbol Mnchester United en 1958.
La historia del Chapecoense es la de la superación. De hecho, debido a problemas económicos estuvo a punto de desaparecer. Hace tres años, cuando el delantero Bruno Rangel llegó a las filas del equipo brasileño, este no tenía campo de entrenamiento ni gimnasio. “El bus era muy viejito y ahora es bueno. Muchos jugadores no tenían los medios para ir a entrenar en coche. Iban en autobús a los entrenamientos. Ahora somos más respetados y conocidos”, aseguró Rangel en una entrevista
Pero desgraciadamente este no es el único accidente aéreo en el mundo del deporte. Uno de los más recientes (2011) es el sufrido por el equipo de hockey sobre hielo Lokomotiv, donde murieron la totalidad de los jugadores, o el del equipo de fútbol Mnchester United en 1958.


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